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ABRIL 2025
Pérdida repentina de la visión: un enfoque diagnóstico
J. Alexander Fraser, MD; Maksim Son, MD; Anastasiya Vinokurtseva, MD
La pérdida de la vista afecta a más de siete millones de estadounidenses e impacta la calidad de vida, independencia, funcionamiento social y la salud en general. Los padecimientos frecuentes y peligrosos que causan pérdida repentina de la vista incluyen glaucoma agudo de ángulo cerrado, desprendimiento de la retina, oclusión de la arteria de la retina, arteritis de células gigantes y neuritis óptica. El glaucoma agudo de ángulo cerrado se presenta con dolor ocular, cefalea y náuseas; el tratamiento incluye gotas oftálmicas de pilocarpina, acetazolamida oral o intravenosa y manitol intravenoso. El desprendimiento de retina se presenta con un defecto del campo visual semejante a una cortina y suele requerir intervención quirúrgica. La oclusión de la arteria de la retina causa pérdida indolora de la vista en pacientes con factores de riesgo vascular. Las intervenciones están dirigidas a evitar la pérdida de la vista en el otro ojo. La arteritis de células gigantes debe sospecharse en pacientes mayores de 50 años con dolor a la palpación del cuero cabelludo, claudicación mandibular, dolor en músculos proximales y articulaciones, síntomas generales y aumento en la concentración de proteína C reactiva, velocidad de sedimentación globular y recuento de plaquetas. Este padecimiento requiere del inicio inmediato empírico de esteroides para evitar la pérdida de la vista en el ojo no afectado, así como la referencia para una biopsia de la arteria temporal. La neuritis óptica es un padecimiento desmielinizante que se caracteriza por desaturación de color, defecto pupilar aferente relativo y dolor con los movimientos de los músculos extraoculares. El tratamiento requiere dosis altas de esteroides y debe evaluarse al paciente en busca de esclerosis múltiple. Am Fam Physician. 2025;111(1):54-61. Copyright © 2025 American Academy of Family Physicians. |
La pérdida de la visión impacta de manera significativa la calidad de vida, independencia, funcionamiento social, estado económico y salud general.1,2 Se calcula que la prevalencia global es de 96 casos por cada 1,000 habitantes y afecta a más de siete millones de estadounidenses.3-5 Diversas patologías provocan pérdida de la visión, con la lesión responsable localizada en cualquier sitio entre el globo ocular y el lóbulo occipital. El médico familiar suele ser el primer punto de contacto del paciente cuando presenta una pérdida repentina de la visión.6
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HISTORIA CLÍNICA
Debe cuantificarse la duración del inicio de los síntomas para diferenciar la pérdida de la visión transitoria (duración menor de 24 horas, con mayor frecuencia menor de una hora) del cambio persistente en la visión (duración de 24 horas o más).7 En el caso de la pérdida unilateral de la visión lo más probable es que sea provocada por una lesión en el ojo o en la vía óptica anterior (antes del quiasma), mientras que la pérdida bilateral de la visión es más probable que tenga una etiología más posterior (después del quiasma, por lo general cerebral).
La historia clínica médica y social identifica factores de riesgo vascular relevantes, como hipertensión, dislipidemia, diabetes, tabaquismo y consumo de alcohol.7 El antecedente de una miopía alta es importante debido al aumento del riesgo de desprendimiento de retina y está indicada por una corrección en lentes de – 6.0 dioptrías o más. Cualquier antecedente de intervenciones oculares, como inyecciones intravítreo o cirugías oftálmicas, debe anotarse. Los antecedentes familiares deben identificar padecimientos oculares y autoinmunitarios, como esclerosis múltiple.8 En el Cuadro 1 se resumen los hallazgos en la historia clínica y las causas relacionadas.
CUADRO 1 | |
Hallazgos en la historia clínica de pacientes con pérdida repentina de la visión | |
Hallazgo | Posibles causas |
Padecimientos autoinmunitarios en el paciente o sus familiares | Neuritis óptica |
Anticoagulación terapéutica crónica | Hemorragia de vítreo |
Síntomas generales (p.ej., pérdida de peso, sudaciones nocturnas, fatiga, fiebre inexplicable) | Arteritis de células gigantes |
Defecto del campo visual semejante a cortina | Desprendimiento de retina |
Cambio desproporcionado en la percepción del color | Neuritis óptica |
Dolor de ojos en reposo | Glaucoma agudo de ángulo cerrado, uveítis, endoftalmitis |
Cefalea | Neuritis óptica, migraña con aura, hipertensión intracraneal idiopática |
Miopía alta | Desprendimiento de retina |
Claudicación mandibular, dolor a la palpación en el cuero cabelludo, polimialgia reumática | Arteritis de células gigantes |
Pérdida de la visión de larga duración (> 24 horas) | Oclusión de la arteria retiniana, oclusión de la vena retiniana, |
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