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ABRIL 2025
Reflujo gastroesofágico en lactantes y niños: diagnóstico y tratamiento
Brian Antono, MD, MPH, y Andrea Dotson, MD, MSPH
El reflujo gastroesofágico es un evento frecuente en los lactantes, en el cual el contenido gástrico pasa desde el estómago hasta el esófago. En ocasiones el reflujo gastroesofágico es asintomático o causa regurgitación o deseos de “escupir”. Esto ocurre a diario en cerca de 40% de los lactantes. Los síntomas a menudo empiezan antes de las ocho semanas de vida, llegan a su máximo alrededor de los cuatro meses y suelen resolverse al año de edad. La prevalencia del reflujo gastroesofágico es de 2 a 8% en los niños y adolescentes. El médico familiar debe tranquilizar a los padres diciéndoles que el reflujo gastroesofágico se autolimita, no es patológico y no justifica hacer pruebas de rutina ni dar tratamiento farmacológico. En ocasiones, el reflujo gastroesofágico progresa a enfermedad por reflujo gastroesofágico cuando provoca síntomas molestos (p. ej., expresión recurrente de angustia o dolor, tos, ahogamiento) o si causa complicaciones como estenosis esofágica o esofagitis por reflujo. Las pruebas diagnósticas como la endoscopia, el estudio con bario, impedancia intraluminal de canales múltiples y vigilancia de pH, se utilizan cuando existe una incertidumbre diagnóstica sobre enfermedad por reflujo gastroesofágico o cuando hay síntomas de alarma (p.ej., vómito de bilis o en proyectil, hematemesis). El tratamiento conservador de la enfermedad por reflujo gastroesofágico en los lactantes incluye el uso de agentes espesantes o fórmulas hidrolizadas o a base de aminoácidos en los lactantes alimentados con fórmula o la eliminación de productos lácteos en la madre, cuando el lactante se alimenta de leche materna. Los lactantes y niños que no mejoran con medidas conservadoras tal vez requieran tratamiento farmacológico, que incluye una prueba empírica de terapia de supresión de ácido durante cuatro a ocho semanas. Am Fam Physician. 2025;111(1):62-72. Copyright © 2025 American Academy of Family Physicians. |
El reflujo gastroesofágico es un evento fisiológico frecuente en los lactantes en el cual el contenido gástrico pasa desde el estómago hasta el esófago. En los lactantes sanos, esto se presenta varias veces al día y a menudo se relaciona con la hora de la alimentación. El reflujo gastroesofágico es en ocasiones asintomático o es resultado de regurgitación o vómito. La regurgitación o “escupir”, ocurre cuando el contenido gástrico se mueve de forma pasiva hasta la faringe o la boca, mientras que el vómito es una expulsión con fuerza del contenido gástrico a través de una respuesta motora coordinada, autonómica y voluntaria.
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Los síntomas de reflujo gastroesofágico son frecuentes, se presentan diario en cerca de 40% de los lactantes, con 25% de ellos regurgitan hasta más de cuatro veces al día.1,2 Con frecuencia, los síntomas empiezan antes de las ocho semanas de vida, llegan a un máximo alrededor de los cuatro meses y suelen resolverse al año de edad.1-4 La prevalencia de reflujo gastroesofágico es de 2 a 8% en niños y adolescentes.1-3,5
El reflujo gastroesofágico en ocasiones progresa a enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) cuando el reflujo causa síntomas problemáticos como llanto inconsolable, rechazo a la alimentación, tos o ahogamiento. La ERGE en ocasiones provoca complicaciones, como esofagitis, estenosis esofágica, neumonía por aspiración, otitis media recurrente y erosión dental.6
En este artículo se revisa el tratamiento del reflujo gastroesofágico y la ERGE en lactantes y niños, con énfasis en las recomendaciones actuales provenientes de la North American Society for Pediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition y la European Society for Paediatric Gastroenterology, Hepatology, and Nutrition.6
MECANISMO
La relajación transitoria del esfínter esofágico inferior provocada por la distensión gástrica posprandial es la causa principal del reflujo gastroesofágico.7 Las alimentaciones de gran volumen y otras causas de aumento de la presión intraesofágica, como el llanto, contribuyen también a la relajación del esfínter. Los lactantes con o sin patología por reflujo, tienen una frecuencia similar en cuanto a la relajación del esfínter que permite el paso de líquido ácido hacia dentro del esófago.8 El grado de acidez del reflujo no se relaciona con la gravedad de los síntomas.9 La presencia de relajación del esfínter disminuye con la edad debido al crecimiento y a una posición erguida más constante.10
FACTORES DE RIESGO
Los padecimientos que aumentan el riesgo de ERGE en los lactantes y niños incluyen hernia hiatal (p. ej., hernia diafragmática), trastornos esofágicos congénitos (p. ej., atresia esofágica, estenosis esofágica, fístula traqueoesofágica), discapacidades del neurodesarrollo, fibrosis quística, epilepsia, malformaciones congénitas, asma y prematuridad.7,11 En concordancia con los estudios de reflujo en adultos, la obesidad, el consumo de alcohol y la exposición al humo del tabaco se relacionan con síntomas de ERGE en los niños.1,12 En los lactantes, la alimentación exclusiva al seno materno parece proteger en contra de los síntomas de ERGE.4,16
HISTORIA CLÍNICA Y EXPLORACIÓN FÍSICA
En los lactantes que aún no hablan, es difícil la diferenciación del reflujo gastroesofágico de la ERGE debido a que su modo principal de comunicación de alguna molestia es el llanto. Es posible que el reflujo que ocurre con un episodio de llanto indique de forma equívoca una relación causal. Los lactantes sanos tienen una tasa alta de síntomas de reflujo gastroesofágico. Determinar si se cumple o no con los criterios de síntomas de reflujo problemáticos en los lactantes, recae en gran medida en la información de los padres. Los padres y los médicos a menudo utilizan los términos reflujo (reflujo gastroesofágico) y ERGE, de manera indistinta, lo que complica aún más el proceso diagnóstico.
A pesar de que no siempre está clara la distinción entre reflujo gastroesofágico y la ERGE, es importante que el médico reconozca los síntomas frecuentes de la ERGE, como retraso en el crecimiento relacionado con vómito, llanto inconsolable, rechazo a la alimentación, tos o ahogamiento (Cuadro 1).6,17-19 Los síntomas de alarma (p. ej., vómito de bilis, vómito en proyectil, hematemesis) indican ciertos diagnósticos alternativos preocupantes.6,17-20 El diagnóstico diferencial, en los lactantes y niños con reflujo, es amplio (Cuadro 2).6,17,19,21-30 En la figura 1 se proporciona una estrategia simplificada para el tratamiento del
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