La displasia del desarrollo de la cadera (DDH), el padecimiento articular más frecuente en los lactantes, comprende un espectro complejo de anomalías de la articulación de la cadera. Este va desde una inestabilidad leve (estática o dinámica), subluxación, hasta dislocación franca causada por laxitud capsular e inestabilidad mecánica. La DDH en algunos casos conduce a incongruencia de la cabeza femoral (es decir, la cabeza femoral no ajusta de manera adecuada en la cavidad acetabular) como una secuela tardía de la dislocación.
La DDH, por lo general, se reconoce como un padecimiento de la infancia, que se atribuye principalmente a la posición in utero y a factores de riesgo intrínsecos. No existe consenso en cuanto a cuáles hallazgos mesurables y a qué edades constituyen una variación normal vs. patología.1 Sin embargo, si la cadera no se evalúa en la infancia, la DDH llega a permanecer sin diagnosticarse hasta que el lactante ya se mueve o hasta la infancia o la adolescencia, cuando el tratamiento conservador ya no es efectivo. Incluso cuando los síntomas de la displasia del desarrollo de la cadera no se desarrollaron hasta en una etapa más tardía en la niñez o la adolescencia, la DDH ya estaba presente desde antes.
EPIDEMIOLOGÍA
La DDH se detecta con mayor frecuencia en lactantes por lo demás sanos, con una incidencia de alrededor de 1 a 2% en los recién nacidos en el mundo entero.1,2 La incidencia de la DDH es más alta en las poblaciones de nativos americanos e hispanoamericanos, lo cual es posible que se deba a prácticas culturales como la forma en que se les envuelve cuando se arropan.1,3,4
La DDH se presenta de forma bilateral en cerca de 20% de los niños con el padecimiento.4 Cuando es unilateral, la cadera izquierda está afectada con mayor frecuencia que la cadera derecha (60 vs. 20%), una diferencia que se atribuye a la frecuencia de la posición intrauterina occipitoanterior izquierda, en la cual la cadera izquierda se aduce en contra de la columna lumbosacra de la madre.4
ETIOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO
Es probable que la etiología de la DDH implique una combinación de factores genéticos y biomecánicos. La formación y desarrollo de la articulación de la cadera depende en gran medida de la relación dinámica entre el fémur y el acetábulo in utero, y cualquier factor que impida el contacto femoroacetabular conduce a DDH.1 Estos factores de riesgo incluyen presentación pélvica, factores genéticos, sexo femenino y la técnica para envolverlos.
Presentación pélvica
La presentación pélvica durante el tercer trimestre es el factor de riesgo más importante para DDH, con un cociente de probabilidad de 6.0.5,6 La presentación pélvica causa una presión persistente que provoca un desarrollo femoroacetabular anormal en el tercer trimestre del embarazo.7,8
Factores genéticos
Los patrones familiares de la DDH indican una contribución genética independiente de otros factores de riesgo, con un aumento hasta de 12 veces en quienes tienen un