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Agosto 2026
Infecciones de piel y tejidos blandos
M. Lee Chambliss, MD, MSPH; Alison Rumball, DO; y Carina M. Brown, MD
| Las infecciones de piel y tejidos blandos varían desde infecciones bacterianas leves de la dermis y el sistema linfático, como las erisipelas, hasta fascitis necrosante de diseminación rápida. Las infecciones leves a menudo son causadas por Staphylococcus aureus y especies de Streptococcus, mientras que las infecciones más graves son a menudo polimicrobianas e incluyen bacterias anaerobias. Las infecciones cutáneas purulentas con mayor probabilidad las causa el S. aureus resistente a la meticilina (MRSA, methicillin-resistant S. aureus). La prueba de reacción en cadena de la polimerasa nasal en busca del MRSA es útil para las infecciones cutáneas relacionadas con una herida, aunque no es posible descartar MRSA como la causa de una celulitis o absceso simples. Antes de dar un diagnóstico de celulitis, el médico debe considerar otras posibles causas como dermatitis por estasis venosa y trombosis venosa profunda. La celulitis bilateral es poco frecuente. La celulitis es un diagnóstico clínico, aunque la gravedad la indica el recuento de leucocitos. La celulitis leve, no purulenta, debe tratarse con penicilina o cefalosporinas de primera generación durante cinco días. Para las infecciones graves no purulentas, se justifica la terapia antibiótica que cubre el MRSA y bacterias anaerobias. La ultrasonografía en el punto de atención diferencia de manera confiable la celulitis del absceso. Los abscesos deben tratarse con incisión y drenaje, seguidos de antibióticos como la clindamicina o trimetoprim/sulfametoxazol para reducir el riesgo de falla de tratamiento. La recurrencia de la celulitis es frecuente, ocurre incluso en 29% de los casos. Los factores de riesgo de recurrencia incluyen el linfedema, el edema dependiente de la extremidad inferior y la neoplasia maligna. Am Fam Physician. 2026;113(4):440-448. Copyright © 2026 American Academy of Family Physicians. |
Las infecciones de la piel y tejidos blandos se ven a menudo tanto en pacientes ambulatorios como hospitalizados, con un aumento de la incidencia en los meses de verano. Los abscesos y la celulitis constituyen cerca de 60% de las infecciones, y la mayoría se trata en el ámbito ambulatorio.1 Aunque los datos retrospectivos difieren en cuanto a la incidencia de las infecciones de piel y tejidos blandos, la incidencia es más alta que otras infecciones como la neumonía y la infección de vías urinarias.1-3
Las infecciones de piel y tejidos blandos, que incluyen la celulitis, son causadas con mayor frecuencia por patógenos como Staphylococcus aureus y las especies de Streptococcus. El S. aureus resistente a la meticilina (MRSA) y las especies anaerobias llegan también a causar infecciones de la piel y tejidos blandos, en particular las infecciones purulentas en quienes tienen factores de riesgo subyacentes o infecciones graves.3 La proporción de infecciones de la piel y tejidos blandos causadas por MRSA ha aumentado en el transcurso de las dos últimas décadas, aunque parece que la atención a la salud relacionada con MRSA va disminuyendo.2,4,5
PRESENTACIÓN CLÍNICA
Las infecciones de piel y tejidos blandos son un diagnóstico clínico (Cuadro 1).6-9 Se clasifican en leves, moderadas o graves, dependiendo de las estructuras afectadas y la presencia o ausencia de síntomas sistémicos. Estas clasificaciones guían la intervención terapéutica.10 En las infecciones leves, los síntomas están localizados en la piel y tejidos blandos superficiales. Los síntomas sistémicos como fiebre, mialgias, escalofríos o fatiga son poco frecuentes.10 Lo típico en las infecciones moderadas es que incluyan marcadores sistémicos de infección como signos vitales anormales y elevación en los marcadores de infección (p. ej., leucocitosis). Las infecciones se clasifican como graves cuando existe daño de órgano final, un estado subyacente de inmunosupresión, una infección en un espacio profundo o cuando los antibióticos orales no son efectivos.10
| CUADRO 1 | ||
| Definiciones de características clínicas clave de las infecciones de la piel y tejidos blandos | ||
| Padecimiento | Definición | Presentación |
| Absceso | Colección localizada de material purulento en la dermis o el espacio subcutáneo rodeada de inflamación y granulación, en respuesta a la fuente infecciosa | Nódulo concentrado de fluctuación, en ocasiones con área central más pálida |
| Carbúnculo | Colección de múltiples forúnculos adyacentes, a menudo con purulencia más profunda y más amplia | Nódulos dolorosos, de consistencia firme, eritematosos con pústula; lo típico es que sean más grandes y graves que los forúnculos; en ocasiones tienen múltiples sitios de drenaje; suelen afectar las áreas pilosas y con tendencia a sufrir fricción como la cara, las axilas, el cuello, las nalgas; a menudo están presentes síntomas generales como fiebre y malestar general |
| Celulitis | Infección bacteriana aguda, difusa, diseminada, de la piel, que afecta la dermis profunda y la grasa subcutánea | Eritema de inicio agudo, caracterizado por calor local, tumefacción, dolor a la palpación con bordes suaves que se diseminan y mal demarcados; es posible que se presente linfadenopatía regional y linfangitis |
| Erisipelas | Infección bacteriana aguda de la dermis superficial y el sistema linfático | Inicio agudo de enrojecimiento, calor local, tumefacción, dolor a la palpación (más superficial), con una demarcación clara y a menudo, bordes elevados de la piel afectada; se acompaña de fiebre, linfadenopatía regional y linfangitis; en ocasiones el exantema va precedido de un pródromo de enfermedad semejante a la gripe desde unas cuantas horas hasta días |
| Forúnculo o divieso | Absceso en el sitio de una | |
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